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Convento de las hijas de la caridad PDF Imprimir E-mail

Descripción: Se trata de un amplio complejo de edificios y espacios abiertos en el que se integran varios aularios, pista polideportiva, explanada de recreo, una residencia de ancianos, e incluso cuenta con su propia huerta. Pero es sin duda de entre todas las dependencias mencionadas la más importante, aquella que alberga el núcleo central entorno a la Capilla del Colegio de la Santísima Trinidad. El exterior del edificio aparece abierto con grandes vanos al medio punto flanqueados por columnillas jónicas de mármol verdoso, mientras en las alturas siguientes aparecen balcones. En su interior está la capilla, construida siguiendo los cánones del estilo neogótico. Se presenta cubierta con cúpula de crucería, en la que se resaltan vistosamente los nervios ojivales, que descargan sobre esbeltos baquetoncillos coronados con capiteles compuestos. Sobre el testero del fondo aparece un interesante retablo del mismo estilo. Este tras la mesa del Altar Mayor se dispone en varios pisos, y tres calles. La central y más importante está ocupada por el tabernáculo, calado con motivos ojivales y de cresterías. A ambos lados, bajo sendos doseletes aparecen dos imágenes escultóricas. Separado por repisa agrelada vemos el segundo cuerpo, en el que mueren en remates a modo de pináculos las calles laterales, y la central se torna en capilla en forma de arco apuntado agrelado. Este queda rematado por gablete con rosetón central y pináculos a ambos lados.

Localización: Acceso por la calle de San Antonio.

Aspectos Históricos: Su construcción data de los años finales del XIX, principios del XX. Cuando sobre el antiguo palacete de la duquesa de Santoña, fue encargado por D. Silverio Carrillo, a petición de su hija, Sor Matilde Carrillo Noguera, nacida en Santa Fé, (Granada), quien tras caer enferma llegó a Lanjarón en 1899. Pensó entonces fundar una escuela, y para ello acabó haciéndose de los bienes de la duquesa de Santoña. Entre ellos se contaban las incipientes infraestructuras de el Balneario, una finca en “las Naves”, una gran mansión, un castañar en el pago de “la Huerta”, y una viña. Es así que se construye a finales del XIX y en primer lugar un colegio, y luego hacia 1900 un internado femenino. La citada Sor Matilde recibiría en reconocimiento a su labor la Gran Cruz de la Beneficencia en 1918, y más tarde, en 1926, la Medalla de Oro, por mandato del papa Pío XI. Únicamente se ausentó, retirándose a Santa Fé durante la Guerra Civil, cuando el colegio se convirtió en improvisado Hospital militar. Murió finalmente en 1942.

Interés etnológicos: Alto valor histórico, ya que ha acogido durante más de un siglo a una congregación religiosa dedicada a la educación.