Descripción: Se trata de la réplica en hierro de una especie de mortero o pequeño cañón ancho y chato, sostenido por cureña en forma de arcos conopiales realizada también en el mismo material. Todo ello se haya sobre una pequeña isleta que a su vez se eleva en una especie de templete columnado, y sobre varias gradas de mampostería.

Localización: Se encuentra en el lado derecho de la carretera C-333. A la entrada del pueblo según se viene desde Granada y a poca distancia de la fuente de las Adelfas.
Aspectos Históricos: Estamos ante una copia parece ser que exacta a la histórica pieza de artillería que años antes estuvo en la esquina de la plaza del Ayuntamiento y antes aún en el castillo. Esta pieza de artillería fue abandonada durante la 4ª rebelión de los moriscos por el capitán D. Francisco Molina, el cual viendo expirar el plazo que le había prometido el Duque de Sesa para ir en su auxilio, decidió retirar la escuadra que tenía a sus ordenes en el castillo de Lanjarón, para reunirse en Orgiva, y de allí escapar hacia Motril. La ubicación actual de “la cañona” junto con su templete se deber a D. Juan Pérez Orihuela cuando fue alcalde de esta localidad. Se dice también de la utilización del primitivo mortero durante la ocupación francesa en la Guerra de la Independencia. El destino de la pieza originaria, tras mucho vagar de un sitio a otro fue la fundición, durante la Guerra Civil.
Interés etnológicos: Es todo un símbolo para el pueblo de Lanjarón, con el que los habitantes del mismo se sienten muy identificados. De hecho de ahí parece que viene el inventado gentilicio de “cañoneros”.
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