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Nombre completo: Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Fundación: 11 de Febrero de 1949
Residencia canónica: Iglesia de la Encarnación.
Número de pasos: 1.
El paso consta de la salida de Jesús Nazareno, imagen realizada en madera policromada de 180 cm. de altura. La imagen se encuentra en manos de la Hermandad desde Octubre de 1740 y fue recibida como regalo del coadjutor de la Parroquia de Lanjarón, D. Francisco Gómez de la Torre.
Acompañamiento musical: La imagen de Jesús Nazareno procesa acompañada de la Banda de la Asociación Musical de Lanjarón con un amplio repertorio de piezas musicales que harán sentir una enorme emoción a los cañoneros que escoltan al Señor en su arduo camino hacia el Calvario.

Hermano Mayor: D. Alfredo Jaraba.
Historia:
Esta Hermandad se creó el día 11 de Febrero de 1949, siendo constituida el 25 de Marzo del mismo año por iniciativa de D. Mariano Hernández Díaz, D. Antonio Reyes Samos, D. Ramón Rodríguez Romera, D. Silverio Muñoz Rubio, D. Cayetano Hernández Fernández, D. José Hernández Fernández, D. Mateo Pérez Iglesias, D. Diego del Pozo Bueno, D. Américo Jiménez Morán y D. José Muñoz Lozano. En dicha constitución se conformó que el color de las túnicas de la Hermandad sería morado y que el recorrido de la Procesión por las calles de Lanjarón sería igual al del resto de Hermandades.
Cristo, nuestro estandarte:
Dice la Escritura que cuando el Pueblo de Israel iba camino de la tierra prometida hubo una plaga de serpientes venenosas. Entonces, Dios dijo a Moisés que construyera un estandarte y pusiera en él una serpiente de bronce, todos aquellos que se vieran afectados por las mordeduras de las serpientes y miraran el estandarte, quedarían curados. Para los cristianos el estandarte es Cristo, Cristo que entrega gratuitamente su vida por nosotros, para salvarnos. Nuestro pueblo hace alarde de este estandarte, que cada Domingo de Pasión pasea por sus calles con el anhelo de fijar en él la mirada y reconocer la dicha de ser salvados. Paséate, Señor, por nuestras calles de Lanjarón y déjate ver e intuir en lo más profundo de nuestras vidas. Ayúdanos a reconocerte como el auténtico estandarte capaz de sanar las heridas internas de nuestro ser y enséñanos a vivir con hondura tu mensaje de amor y de entrega. Ayúdanos a contemplarte y a poder reconocer con humildad aquello que el profeta gritó: “Tus heridas nos han curado”.
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